
El precio de una limpieza no sale de multiplicar metros cuadrados. En la visita medimos cinco cosas que cambian el presupuesto, aunque dos locales sirvan la misma carta. Contamos los metros lineales del conducto (el tubo que lleva el humo fuera) y localizamos cada registro (tapón para limpiar). Miramos el estado del plenum (caja de aire sobre la campana) y el tipo de turbina (motor con aspas).
En Castelldefels hay un factor extra: el salitre. Si tu equipo está a pie de playa en el Passeig Marítim o en Lluminetes, la chapa tiene costra. El desengrasante resbala si no se aclara antes con agua dulce. Eso añade tiempo y producto. Una guingueta cerrada en invierno acumula arena dentro del rodete; un restaurante abierto todo el año gestiona grasa diaria. Son trabajos distintos.
Por eso nunca damos tarifa por teléfono. Venimos, vemos y certificamos lo intervenido según la UNE 100165. Puedes pedirnos qué incluye cada fase aquí mismo.
Metros lineales de conducto: la primera medida del presupuesto
Lo que manda en el presupuesto es el recorrido real del tubo. No vale medir a ojo desde la campana: hay que contar cada metro de chapa, incluyendo los codos y los cambios de sección hasta la boca de descarga. En la primera línea de mar de Castelldefels vemos dos mundos opuestos. Por un lado, las guinguetas fijas del Passeig Marítim. Suelen tener instalaciones directas, donde el conducto sale casi recto y descarga en apenas seis metros sobre el propio módulo. Es rápido, pero el salitre lo ataca todo.
La otra cara son los locales con tarima técnica o forjados altos. Ahí la instalación baja veinte metros por debajo del suelo antes de subir hacia la turbina. Más metros lineales significa más grasa acumulada en las paredes internas y más registros tapados. El plenum (la cámara de aire bajo el filtro) también cambia de volumen según la longitud. Antes de pasar nada, medimos tramo a tramo. Así sabemos cuánta pasta desengrasante hace falta y dónde están los puntos ciegos, ajustando el trabajo a la norma UNE 100165 para cocinas profesionales.
Registros que hay que abrir o instalar en el tubo de la cocina
El conducto de extracción no se limpia a ciegas. Se recorre por dentro y en tramos, algo imposible sin los registros que hay que abrir o instalar en el tubo de la cocina. Si tu local del Passeig Marítim ya cuenta con ellos y son accesibles, entramos directo: desmontamos la tapa, pasamos el equipo y seguimos al siguiente metro lineal. El trabajo fluye porque la infraestructura lo permite.
Otra cosa es si nunca hubo aperturas. En las guinguetas de temporada o terrazas cercanas a la arena, muchas veces falta ese punto de acceso. Entonces toca cortar la chapa galvanizada y colocar nuevos registros. Eso suma tiempo de montaje y material extra, un coste real que notarás en el presupuesto final. No es capricho; es la única forma de llegar a la grasa pegada donde el cepillo no alcanza desde la campana industrial.
Piensa en esto como una inversión puntual. Un registro bien colocado en el plenum (la caja de aire sobre la campana) facilita todas las limpiezas futuras. Evita tener que desmontar piezas grandes cada vez y acelera el mantenimiento según la norma UNE 100165. Así, cuando vuelvas en marzo antes de Semana Santa, entraremos rápido, limpiaremos mejor y te entregaremos el informe fotográfico sin complicaciones innecesarias.
Acceso a la turbina: cubierta, bancada exterior y trabajo en altura
Llegar a la turbina cambia todo. En un chiringuito del Passeig Marítim, el ventilador va atornillado sobre el módulo y se alcanza con una escalera; en el centro, cerca del Mercat Municipal o la Avinguda de la Constitució, suele estar en la cubierta plana, obligando a subir por azotea. A veces el motor queda colgado en lo alto de un patio interior, como en los bajos del Poble Vell, donde maniobrar es incómodo. Cuanto más difícil sea el acceso, más tiempo consume desmontar el rodete —la pieza que gira dentro de la carcasa— y volver a montarlo sin dañar los filtros de lamas.
Por eso no damos cifras por teléfono. Antes de presupuestar, miramos cómo está instalado el equipo. Si hay que usar arneses o andamios porque la bancada exterior es inaccesible desde tierra, esas horas cuentan. El salitre acumulado durante doce meses también afecta: si la chapa está agarrotada, soltar los tornillos requiere paciencia extra. Evaluamos estos detalles técnicos para ajustar el trabajo real, evitando sorpresas cuando toca intervenir con la cocina fría.
El estado con el que se llega: grasa vieja y sal cristalizada
Un equipo con un año de uso y mantenimiento al día se resuelve en una intervención estándar. Pero si llevas tres temporadas sin abrir la campana, la grasa vieja ha solidificado y pide más producto químico, más rascado manual y bastante más tiempo. En nuestra zona, el factor local cambia las reglas: si trabajas a pie de arena, la chapa exterior acumula sal cristalizada del mar. Aquí no basta con aplicar desengrasante alcalino, porque este resbala sobre la costra salina y nunca llega a la grasa que hay debajo.
Por eso, en primera línea empezamos siempre con una fase previa de aclarado con agua dulce para retirar esa capa de salitre. Es un paso que en una cocina interior no existe, pero que aquí resulta imprescindible para que el desengrase funcione. La diferencia entre limpiar bien o dejar suciedad acumulada está en respetar ese orden. Si tu extracción sufre el azote del mar, te contamos cómo adaptamos el protocolo en nuestros servicios.
Trabajo nocturno de agosto frente a la visita de marzo con el local cerrado
En agosto, cuando la terraza está a tope y el salitre ha pegado fuerte en la chapa, tenemos que trabajar de madrugada. La cocina debe estar fría y hay una ventana horaria muy estrecha para no interrumpir el servicio. Ese ritmo impone: entramos con lo justo, limpiamos campanas y conductos contra reloj, y salimos antes de que arranquen los fogones. En marzo, sin embargo, el local suele estar cerrado hasta Semana Santa. Aquí el equipo puede abrirlo todo: plenums, turbinas y filtros de lamas con calma, sin prisas ni clientes alrededor.
Esa diferencia en las condiciones se nota mucho en el presupuesto. Resolver avisos sueltos durante la temporada alta sale caro porque exige desplazamientos rápidos y horarios incómodos. Contratar la apertura completa de primavera y el cierre de otoño juntos ajusta mejor las cuentas. Así cubrimos la revisión profunda de marzo y el mantenimiento crítico de agosto dentro del mismo plan. Puedes ver cómo organizamos estos trabajos en nuestros servicios.
Qué queda cerrado en la visita antes de dar una cifra
En CAMPANIX no soltamos números por teléfono. Entendemos que quieras una idea rápida, pero el precio real depende de lo que hay bajo la chapa. Lo que sí podemos hacer es orientarte si nos cuentas qué se cocina, cuánto mide el frente de campana y por dónde discurren los conductos hasta la turbina. Saber en qué mes abre el local también ayuda a cuadrar la agenda, especialmente en la franja litoral donde el salitre y la arena complican el acceso.
La cifra final se cierra allí mismo, en tu cocina. Contamos los metros lineales de tubo, localizamos cada registro (esas tapas para limpiar sin desmontar todo) y vemos cómo queda montado el ventilador tras el trabajo. No vale con mirar fotos; hay que ver la grasa acumulada y el estado de la chapa. Para pedir esa visita técnica y tener un presupuesto cerrado según la norma UNE 100165, escríbenos a /contacto/.